ESCUELAS RURALES: LA REALIDAD ACTUAL.Parte 3/3

En nuestra anterior entrada, hablamos con varias personas y profesionales, sobre cómo perciben la vida en las escuelas rurales. Tuvimos las opiniones de Inés, maestra del CRA Los Jarales en San Miguel de Valero (Salamanca); del equipo directivo del CRA Cinca-Cinqueta, en Bielsa (Huesca); de Anna, profesora de Educación Primaria en Barcelona y de Alfonso, padre de dos alumnos del CRA los Jarales (Salamanca).

CRA Los Jarales (Salamanca). Foto cedida por Inés, maestra del centro.

En esta ocasión, queremos presentaros la experiencia de Lourdes y de sus dos hijas, que estudiaron en una escuela rural y que tuvieron una infancia plena y libre, a la vez que consiguieron  grandes metas:

“Mis hijas siempre han sido educadas de una manera diferente, desde casa, se les ha preguntado todo lo que tenía que ver con ellas. Los niños y niñas tienen que aprender jugando y no imponiéndoles la manera de estudiar, hay que dejarlos elegir y decidir. Esa metodología es más propia de la escuela rural, por eso decidí que estudiaran allí.

A mí, como madre, lo que más me interesaba era que mis hijas fueran lo más inteligentes posible y que destacaran en aquello que ellas quisieran, en el sentido de que fueran conscientes a la hora de decidir, que tuvieran carácter.

Lourdes explica a nuestro blog que la gente va perdida porque no tienen esa seguridad interior para decir: “yo quiero ser ‘esto’ y voy a trabajar para conseguirlo”.

Jara y Belén, hijas de Lourdes con sus compañeros en el aula. Foto cedida por: Lourdes

“Al vivir en un pueblo e ir a la escuela al de al lado -sigue explicándonos Lourdes-  teníamos la oportunidad de poder ir por camino en bicicleta durante las épocas de buen tiempo como un juego o aprendizaje más, y, sin duda, eso es una experiencia para ellos.”

Madre de dos niñas y ferviente defensora de la vida rural, Lourdes comenta que cada día es diferente.  Ver cómo pasan las estaciones y cómo cambia el paisaje, cuando baja más o menos agua por el río… Son cosas que los niños de la ciudad no viven en su día a día.

 “Quedé encantada con la escuela rural -nos recuerda Lourdes- con los maestros y maestras que tuvieron y con el desarrollo personal que alcanzaron mis hijas. Hoy, la mayor es técnico superior de laboratorio y quiromasajista, la pequeña, tiene la carrera de biotecnología y el máster de genética vegetal.”

Lourdes considera que la educación que se da en un aula pequeña es completamente diferente. El profesorado sabe cuándo el niño o la niña está bien o cuando le pasa algo. Hay mucha comunicación con las familias.

“A la hora de enseñar es todo más relajado. Pueden salir a jugar al campo, incluso, en nuestro caso, los alumnos salían a jugar a la plaza del mismo pueblo y allí se ponían a cantar canciones que les enseñaban las personas mayores del lugar.

Jara y Belén, hijas de Lourdes en una actividad fuera del aula. Foto cedida por: Lourdes.
Jara y Belén, hijas de Lourdes el día de carnaval. Foto cedida por: Lourdes.

Yo quería eso para mis hijas: que salieran, que jugaran libres… Siempre he aspirado a tener calidad de vida. El dinero va y viene, pero ¡la calidad de vida ¡se obtiene teniendo conciencia de que vives!”

Lourdes nos recuerda cómo el trabajo en casa también es importante en la educación:

“En nuestra casa siempre había folios, pinturas, libros, baúles de disfraces… Los niños deben poder ser capaces de imaginar, crear, hacer sus propios juguetes, hacer lo que quieran y así fomentar su desarrollo personal.

Este tipo de educación, te da la seguridad de que tú puedes hacer y ser lo que quieras, siempre con esfuerzo y persistencia.

En la vida hace falta intuición e imaginación. Eso es lo que se ha perdido en los grandes colegios. “

Con la experiencia personal de Lourdes, acabamos estas tres entradas que le hemos dedicado a la educación en las zonas rurales. El tema merecía que le dedicáramos toda nuestra atención.

¡No podemos dejar que se cierren más centros educativos! No hemos podido calcular con exactitud cuántos hay en activo a día de hoy, ya que cada año cierran, abren o se modifican aulas y centros en el medio rural.                

Camino que va desde Argavieso hacia Fañanás (al fondo de la imagen). Foto de: Mónica A.

Desde Tierra en los zapatos creemos que es imprescindible que la educación llegue plena a todos los rincones de nuestra España vaciada. Por eso nos hemos esforzado en explicaros de primera mano y desde los diferentes puntos de vista, la realidad, los beneficios y las experiencias de estas escuelas para que podamos elegir conscientemente, qué futuro queremos para nuestros hijos y para nuestros pueblos…

Una vez más, al terminar un nuevo artículo, surge la misma reflexión…

¡La unión! La formación de asociaciones, de grupos cooperativos, trabajar en equipo… hace que consigamos grandes cosas.

 ¡Y aunque la España vaciada cada vez tenga menos voces, las que quedan cada vez gritan más alto!

Muchísimas gracias a Anna, Inés, Alfonso, Lourdes y al equipo directivo del CRA Cinca-cinqueta por sus testimonios a nuestro blog, cuyas declaraciones han sido vitales para la elaboración de estas entradas. ¡Nos vemos muy pronto!

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